
Como todos los años, ayer se celebró el Día de Todos los Santos, en memoria de nuestros finados. Esta festividad conlleva gran movimiento de personas, tanto en visita al cementerio principal de la Ciudad como en desplazamientos a localidades de toda la geografía española.
No deja de ser curioso que, tras el olvido de todo un año, nos amontonemos todos a la vez en buses, coches o cualquier clase de vehículo, para realizar esa visita que en cualquier día no supone las más mínima molestia.
Un caso curioso digno de un estudio por parte de los intelectuales que se ocupan de estas estadísticas.
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